Cincuenta y siete años tiene Beto. Ciencuenta y siete años tiene Ana.
En 1978 vivían
una gran historia de amor en Ramos Mejía que los marcaría de por vida.
Bautista mejor
conocido como Beto hoy en día es famoso, lo podemos encontrar en canales de
televisión o por radio. Analia es una figura enigmática que desconocemos su
paradero, no sabemos ni Beto sabe nada más.
Beto reconoce a Ana como aquella persona que le rompió su corazón a los 17 años y nunca jamás pudo superar ese suceso.
Beto reconoce a Ana como aquella persona que le rompió su corazón a los 17 años y nunca jamás pudo superar ese suceso.
Una tarde muy calurosa del
78' Beto iba camino a la casa de Ana, con dos grandes regalos: Un
disco de Barri Manilow y otro de Eric Carmen. Ana no atendería a esos aplausos
en la puerta de su casa, esa tarde tendría otra cita con su gran gran amor
al que Beto aprendió a odiar con el paso del tiempo: el Club Atlético Quilmes.
Hoy imaginamos
dos vidas totalmente distintas, pero con rituales similares.
Beto escucha
los discos que recuerdan aquellas épocas doradas de juventud y añora en algún sueño la juventud y el regreso de ella. Ana todas las mañanas escucha en silencio la
radio, prestando atención a cada detalle de aquella voz con la que supo ser
feliz.
Hoy, en el
primer día de febrero, en algún lugar de Ramos suena el teléfono:
-Hola.
-Buenos Tardes.
-Disculpe que
la moleste a esta hora yo estoy buscando a una señorita, Analia que vivía en
esa dirección, por el numero de teléfono digo, yo lo tengo agendado sin el 4 mire lo que le
digo, no me diga que es usted.
-¿Quien habla?
-Yo soy Beto de
Ramos
-No lo puedo
creer...
-Cortá
(Voz de un tercero)

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